Durante un vuelo una azafata se da cuenta de un secuestro de una adolescente

En algunas situaciones, nuestra intuición nos dice que algo no concuerda, que, sin saber por qué, algo está mal. En muchas de esas situaciones, deberíamos hacerle caso a ciegas. Si Sheila Fredrik no lo hubiera hecho, ahora una chica lo estaría pasando muy mal.

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Sheila es de Alabama (EE.UU.) y trabaja como azafata para la compañía aérea Alaska Airlines. Estaba trabajando en un vuelo Seattle-San Francisco cuando dos pasajeros llamaron su atención: una adolescente de unos 14 ó 15 años, despeinada, mal vestida y con signos de no encontrarse muy a gusto, y a su lado, su acompañante era un hombre más mayor que ella que iba muy bien vestido. Las alarmas de Sheila se encendieron.

Intentó entablar conversación con la pareja, pero el hombre se mostró reacio y solo quería que la azafata los dejara tranquilos. Así que Sheila decidió hacer algo: dejó una nota en el baño para la adolescente. Cuando la azafata volvió al baño, vio que la chica había escrito que necesita ayuda. ¡Sheila estaba en lo cierto!

Tan deprisa como pudo, fue a informar al piloto de lo que acababa de ocurrir y él llamó a la policía. En cuanto el hombre salió del avión, la policía lo arrestó por tráfico de personas. La adolescente podía respirar aliviada, gracias a Sheila estaba a salvo de su captor.

Esto pasó hace algunos años y ahora Sheila ha decidido contarlo. Con su historia, ahora las aerolíneas quieren que su personal aprenda a reconocer estos casos y ayuden a pararles los pies a estas personas sin corazón que se creen con derecho a tomar la vida de alguien y manejarla a su antojo. Menos mal que Sheila siguió su instinto y esta historia terminó de forma feliz. De otra manera, esa chica estaría pasando por un infierno ahora mismo. 

Créditos:

dailymail

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