Hasta las lágrimas: hombre que lo perdió todo en desastre se convierte en héroe

A veces, en las peores circunstancias se ve lo mejor de las personas, y en esta ocasión, la circunstancia fue el huracán Irma. Como tantos otros desastres naturales, este huracán que ha azotado Estados Unidos y las islas del Caribe ha dejado historias devastadoras a su paso, pero también historias tan bonitas como la que vas a leer a continuación.

Nuestro protagonista se llama Julio Meléndez. Se trata de un humilde jardinero guatemalteco que vive en Marathon (Florida), un lugar duramente azotado por el huracán.

Julio sufrió las consecuencias del temporal: perdió su casa móvil, donde vivía. Pero, en vez de sumirse en la depresión y lamentarse por su mala suerte, tomó su camión, lo único que le quedaba, y en sus horas de trabajo, salió a la calle a repartir víveres a otras víctimas del huracán.

Este acto altruista le costó su trabajo. Pero lejos de darse por vencido, Julio continuó día y noche llevando agua e hielo a aquellas personas atrapadas en zonas de difícil acceso que lo habían perdido todo. Él no solo les llevaba cosas de primera necesidad, sino que también les llevaba esperanza y alivio.

Tan grande es el corazón de Julio que, cuando le preguntan qué piensa hacer con un colchón que acababan de donarle, exclama que piensa dárselo a otras personas que lo necesiten más que él. El humilde jardinero, que no tiene otro sitio donde dormir que su propio camión, está decidido a ayudar a aquellos que están en una situación peor que la suya.

Aquí puedes ver el vídeo del momento:

Sus palabras y sus actos han conmovido a tantas personas que ahora luchan por darle a este humilde héroe un nuevo trabajo y un techo bajo el que dormir calentito. Por ejemplo, el equipo de Friends For Global Change ha abierto una petición en GoFundMe donde ya se han recaudado más de 27 mil dólares para este buen samaritano.

Sin embargo, en un momento dado, el pobre Julio sufrió un ataque de ansiedad por la falta de descanso y por todo el estrés de la situación. Cuando se recuperó, ya en el hospital, le comunicaron cómo cientos de personas estaban tratando de ayudarle, ¡y el pobre no pudo contener las lágrimas de agradecimiento y emoción! Ya ha recibido varias ofertas de trabajo y hasta le han ofrecido alojamiento. ¡Julio no se lo puede creer!

Este es solo un ejemplo más de los héroes anónimos que no dudan en ayudar a los demás en situaciones como esta, aunque ellos mismos lo hayan perdido todo. Porque es en los malos momentos cuando los mejores corazones, como el de Julio, brillan con más fuerza.

Créditos:

ntd.tvunivision

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