Trillizos de 19 años son víctimas de un experimento psicológico sin saberlo

Cuando Bobby Shafran comenzó sus estudios en 1980 en la Universidad del condado de Sullivan, Nueva York, fue recibido con saludos, abrazos e incluso besos en su primer paseo por el campus. Pero Bobby no conocía a nadie allí.  

Poco tiempo después, Michael Domnitz, un alumno de un curso más avanzado, se acercó a hablar con Bobby. Pero al verlo, Michael se quedó pálido del susto."Cuando el chico se volvió hacia mí, comencé a temblar. Me quedé de piedra porque enseguida supe que era el doble de Eddy". El joven se refería a Eddy Galland, un compañero de clase que hace poco había dejado la Universidad.  

Michael sabía que el recién llegado no podía ser su amigo Eddy y preguntó a Bobby cuál era su nombre, fecha de nacimiento y si era adoptado. "Tenía la misma sonrisa, el mismo cabello y los mismos gestos". Para Michael estaba claro que los dos debían de ser mellizos y le contó a Bobby sus sospechas. Entonces organizó un encuentro para que los dos supuestos hermanos se conocieran. 

Cuando presentaron a Bobby y Eddy, se quedaron sin habla: eran idénticos. Incluso al hablar se dieron cuenta de que tenían el mismo tono de voz. Pero la cosa no acababa ahí; había otras cosas: los dos eran luchadores amateur, les gustaban las mismas películas, les encantaba la comida italiana e incluso fumaban la misma marca de cigarrillos. 

La noticia del reencuentro de los gemelos corrió como la pólvora y los medios se hicieron eco de la increíble historia. Pero cuando David Kellman, de 19 años, vio la foto de los dos chicos en el periódico, se le paró el corazón. ¡Y es que él también era igual a ellos! David se puso en contacto con ambos y juntos descubrieron que todos habían nacido el 12 de julio de 1961 en Long Island, New York, y fueron dados en adopción poco después. 

Pronto su reencuentro dio lugar a titulares a nivel mundial; los jóvenes trillizos se convirtieron en figuras populares e incluso participaron en películas. Pero, a pesar de la felicidad que los embargaba por reencontrarse, los hermanos se preguntaban por qué los habían separado al nacer. 

Finalmente, averiguaron que ninguno de sus padres adoptivos sabía de la existencia de los otros dos trillizos. Además, descubrieron que los tres tenían una hermana uno o dos años mayor que ellos. Cada uno de los trillizos recordaba haber recibido visitas en su niñez: durante estas, se les filmó y su comportamiento quedó documentado por escrito. Al parecer, a las tres familias adoptivas les habían dicho que sus hijos respectivos eran parte de un estudio del desarrollo. Pero a Bobby, Eddy y David les resultaba muy improbable que casualmente ellos tres hubieran sido el objeto de un estudio así. Tenían la sospecha de que en realidad habían sido objeto de un experimento. 

Desgraciadamente, sus sospechas se vieron confirmadas. Después de pedir sin descanso información a la agencia adoptiva, descubrieron que efectivamente habían sido víctimas de un experimento que comenzó al separarlos al nacer. 

El psicoanalista Peter Neubauer, del Centro de Desarrollo Infantil de Manhattan, quiso investigar cómo se desarrollaban trillizos si se los separaba. Su estudio se centraba en ver si las personalidades de los hermanos diferían o, de lo contrario, eran iguales si crecían en entornos sociales diferentes. Para ello, los observó durante 12 años mediante visitas mensuales.

Debido al controvertido carácter del estudio, sus resultados nunca se difundieron. Más tarde se supo que otros mellizos habían sido sometidos al mismo experimento y que desconocían hasta el día de hoy que tenían hermanos. 

Bobby, Eddy y David tuvieron muchos problemas para aceptar que durante 19 años de sus vidas fueron objeto de un experimento. "No fuimos participantes; fuimos víctimas". Eddy incluso se sumió en una profunda depresión y a los 33 años se quitó la vida.

El productor televisivo Tim Wardle contó esta increíble historia en el documental "Three Identical Strangers" (Tres idénticos extraños). El siguiente vídeo, en inglés, cuenta un poco sobre el film:

Bobby y David tienen hoy 56 años y siguen intentando olvidar que fueron víctimas de un experimento tan terrible. Desde su reencuentro mantienen un contacto muy cercano, y todos los días recuerdan y extrañan a su hermano Eddy.

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