Exceso de bebidas energéticas daña seriamente el cerebro de un joven padre

Si estamos bajo presión y tenemos que hacer un esfuerzo durante largo tiempo, muchos de nosotros tomamos ciertas bebidas para mantenernos despiertos y activos. Si lo hacemos con moderación, no hay nada que temer, pero si exageramos, las consecuencias pueden ser nefastas. Y no solo para nosotros, sino también para nuestros seres queridos.

Una joven madre llamada Brianna ha relatado en las redes sociales cómo su esposo, Austin, se convirtió en una víctima del consumo desmesurado de las bebidas energéticas. 

Brianna estaba en el noveno mes de embarazo y parecía que su vida era perfecta. Pero una mañana, su suegra la despertó con una noticia terrible. "Austin tuvo un accidente", le dijo. Brianna no sabía qué había pasado; si su marido estaba vivo ni qué le deparaban las próximas horas a Austin, a ella y a su hijo.

De camino al hospital, Brianna se enteró de lo que le había sucedido a Austin. Los análisis médicos revelaron que había consumido bebidas energéticas durante un largo período de tiempo. Quería tener un mejor rendimiento laboral constantemente. El consumo excesivo de bebidas estimulantes puede conducir, entre otras cosas, a problemas cardíacos y a un aumento de la presión arterial. En el caso de Austin, le había provocado una hemorragia cerebral.

Durante una cirugía de 5 horas, los médicos lograron salvarle la vida; sin embargo, ese fue solo el principio de un largo y arduo camino. Austin sufrió varias embolias y debió pasar por el quirófano varias veces. Tuvieron que extraerle la parte frontal del cráneo. Su apariencia actual suele producir un "shock" visual, ya que resulta muy sorprendente que siga con vida en tales condiciones. 

Brianna permaneció a su lado todo el tiempo. Después de dos semanas de tensiones constantes, empezó a sentir las contracciones del parto y, a las pocas horas, dio a luz a su pequeño hijo. Austin no pudo acompañarla. El futuro de la familia era incierto.

Brianna había esperado el parto con mucha ilusión. En su imaginación, Austin la ayudaba en esos momentos y sostenía a su bebé en brazos. Pero la realidad la obligó a enfrentar esa situación a solas. 

Cuando su bebé tenía solo una semana de edad, Brianna lo dejó al cuidado de su suegra y regresó al hospital para cuidar a Austin, quien había recobrado la conciencia, pero aún le esperaban muchos retos que superar.  

"No llevamos una vida 'normal'. Con tantas visitas al médico y citas en el hospital, me pierdo continuamente. Pero tenemos que seguir luchando".

Actualmente, su esposa lo ayuda a alimentarse, a realizar actividades básicas y otras más relacionadas con su rehabilitación para que pueda caminar y hablar nuevamente. Además de todo lo que implica este duro trabajo, tiene que cuidar a su bebé de ocho meses. Todos los días tiene que superar muchos obstáculos, pero Austin está con ella y con su hijo, y eso es lo más importante. Todos confían en que las terapias y los tratamientos surtan efecto algún día no muy lejano. 

No sabemos qué le espera a esta joven familia, pero lo que sí es seguro es que se aman y se ayudan incondicionalmente. Algo que, por desgracia, les falta a muchas familias en el mundo. 

Créditos:

AOL

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