Antes y después: mujer descubre lo falso que es Internet

Hay un lugar en este mundo donde todas las personas son felices, hermosas y perfectas: se llama Instagram. Y esto a menudo tiene poco que ver con la realidad. Esta popular página puede ser un maravilloso patio de recreo en el que uno puede conocer lugares distantes, seguir a personas que te inspiren y formar una comunidad de personas que comparten algún interés.

Pero muchos usan la plataforma para mostrarse a sí mismos; a su cuerpo y estilo de vida "perfectos", claro, usando muchos trucos fotográficos y herramientas como Photoshop. Sin embargo, la mayoría de los usuarios no se detienen a analizar estas imágenes "perfectas" y las convierten en un ideal que nunca podrán alcanzar, lo que les provoca un sentimiento permanente de insatisfacción. 

Chessie King es una instagrammer británica que también utiliza el sitio para mostrar la verdad: lo que hay detrás de sus fotos. Compara imágenes y revela todos los trucos con los que se engaña al ojo con algo "más bonito".

"Piel lisa, nalgas de melocotón, caderas estrechas, piernas delgadas...". Puedes conseguir todo eso si solo retocas la imagen durante 30 segundos", dice la joven. "Es inquietante lo fácil y rápido que puedes cambiar tu cuerpo con algunas de estas aplicaciones. Instagram puede ser muy alentador e inspirador, pero en el 95 por ciento de los casos esconde un 'truco de perfección', lo que es muy poco saludable".

"Cuando veo algunos perfiles de Instagram, enseguida me doy cuenta si han alisado su piel, agrandado sus labios y cambiado la forma de su cara mediante un procesamiento de imágenes. En la vida real, ¡probablemente no los reconocerías! Dejen de compararse con imágenes 'perfectas'. Todas las personas son naturalmente hermosas".

"Yo en biquini. Sé que es normal que la barriga cuelgue un poco cuando me siento junto a la piscina".

"La foto de la izquierda con una 'favorecedora' luz más oscura; la de la derecha, en cambio, muestra cómo es realmente mi trasero. Instagram está inundado de fotos como las de la izquierda, mientras que en la vida real abundan el segundo tipo de traseros".

"Todos tratamos de hacer que nuestros cuerpos se vean mejor con poses, y eso está bien. Pero fotos como esta nos hacen sentir normales."

Es reconfortante ver a esta chica de 24 años burlándose de los posts de Instagram. Y al mismo tiempo difunde otro mensaje importante: ¡lo normal no es ser perfecto!

Créditos:

Bored Panda

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