Millonario vende todas sus empresas para convertirse en el padre de 1.300 niños

Cuando era niño, la vida de Charles Mulli en su ciudad de Kenia no fue ningún camino de rosas. Su padre, alcohólico, fue muy violento con él desde bien pequeño. Pero cuando lo abandonó al cumplir 6 años, su vida no pasó a ser mejor.  

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El niño se encontró solo y desamparado, por lo que se convirtió en uno de los miles de niños que viven en la calle en la más absoluta pobreza en el país africano. Sobrevivió durante años pidiendo en las calles y, con lo poco que consiguió, pudo ir a la escuela primaria y terminar su educación. Sin embargo, el dinero no le llegó para la escuela secundaria y, cansado de la vida de miseria que llevaba, decidió abandonar su ciudad en busca de un futuro mejor. Así fue como, con 17 años, caminó más de 70 km hasta llegar a Nairobi. Allí encontró un trabajo en una residencia privada haciendo todo tipo de tareas domésticas.

Parecía que la vida empezaba a sonreírle a Charles. Con el tiempo, fue obteniendo mejores trabajos con los que pudo ahorrar una suma de dinero suficiente para comprar su propio coche. Poco después, pudo fundar su propia empresa: la empresa transportista llamada Mullyways Agencies, con la que empezó a construir su gran imperio. A punto de cumplir 30 años, el niño que una vez vivió en la calle tenía millones en su cuenta corriente. Su vida personal también iba viento en popa: su matrimonio con su mujer Esther era feliz y juntos tuvieron 7 hijos. 

Sin embargo, un encuentro con unos niños hizo que la vida de Charles Mulli cambiara para siempre. Y es que un día Charles descubrió que unos niños callejeros habían robado su coche. En ese mismo momento, se dio cuenta de algo: no estaba enfadado con ellos, sino que se había visto a él mismo representado en los ojos de esos niños. El hombre ya llevaba tiempo sintiéndose culpable por toda su fortuna, así que ese fue el desencadenante perfecto para cambiar su vida por completo. Decidió que no iba a darle dinero a los niños para que le devolvieran su coche; en su lugar, los acogería en su casa y les enseñaría que alguien estaba dispuesto a ayudar a los más desfavorecidos. 

Así fue como Charles Mulli vendió todas sus empresas y usó todo su dinero para acoger a niños abandonados en su propia casa. Entre 1989 y 1995 más de 300 niños habitaron la casa de Charles Mulli y su esposa, y cuando el sitio se quedó pequeño, los Mulli decidieron trasladar su organización Mully Children’s Family (MCF) ("La Familia de Niños Mully") a una parte árida de Kenia, donde en poco tiempo construyeron una granja de más de 503 hectáreas, que se sustentaba sola. El lugar perfecto para seguir educando y acogiendo a miles de niños. 

Desde que empezó su proyecto, la familia Mulli ha acogido a más de 1.300 niños abandonados a su suerte. Ahora, Charles y Esther Mulli son los padres con más niños del mundo. El gran trabajo de esta familia se ha contado en una emotiva película titulada "Mully" y cuyo tráiler puedes ver aquí (en inglés):

Aunque muchos pensaron que Charles Mulli se había vuelto loco cuando decidió venderlo todo y dedicarse a ayudar a los demás, él nunca se detuvo en su empeño de hacer este mundo un sitio mejor para todos. Con su trabajo les ha dado no solo educación y casa a más de 1.300 niños, sino también esperanza y dignidad. Ojalá su historia inspire a muchos otros a hacer lo mismo. 

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