De adicto a la heroína a ciudadano modelo… todo por una mujer y su bolso

Aeric "Bubby" McCoyv, de 36 años, nativo de la ciudad estadounidense de Baltimore, tiene una historia que compartir. Y no es una historia que empieza bien. Cuando era más joven, Aeric era adicto a las drogas, pero tuvo la fuerza suficiente para ir a rehabilitación y superarlo. Todo le iba bien: tenía casa y trabajo. En 2012, todo cambió.

Tuvo un accidente de coche por el que tuvo que tomar medicamentos, a los que se hizo adicto. Pronto, esto lo llevó a probar de nuevo la heroína y recayó. No tardó demasiado en gastar todos sus ahorros en droga, por lo que tuvo que embargar su casa e irse a vivir a la calle.

Allí, en una zona pobre y marginal de la ciudad, se mezcló con gente de mal: traficantes de droga para los que trabajaba, y gente de la mafia con la que tenía problemas. A sus 36 años, estaba seguro de que al menor descuido y por un motivo insignificante, lo matarían, ya que la vida de un indigente de piel negra poco importa en una ciudad como Baltimore.

Hasta que un día, en un callejón oscuro, justo antes de meterse una dosis de heroína, vio algo que le llamó la atención. Era un bonito bolso en perfecto estado. "No me importaba mi vida", cuenta Aeric. "Estaba sufriendo tanto mentalmente que sentía que mi vida no tenía ningún valor, y entonces, cuando encontré ese bolso, era como si Dios lo hubiera puesto allí. Normalmente, lo habría vendido. Pero esta vez, por una vez, me dije: 'Aeric, haz lo correcto, tienes que encontrar al dueño y devolverlo'".

Dentro del bolso no había dinero, pero sí una tarjeta de identificación con una dirección. El bolso pertenecía a Kaitlyn Smith, que vivía una zona muy lejana a donde él estaba. Se preguntó cómo un bolso en tan buen estado pudo haber acabado en un lugar como ese. Pero ni corto ni perezoso, se dispuso a llevárselo a su dueña.

Pero llegar al otro lado de la ciudad sería una tarea complicada, ya que Aeric no tenía coche, pero tampoco dinero para tomar el transporte público. Tuvo que pedir dinero a varias personas hasta que recolectó el suficiente para comprarse un ticket. Durante el camino una mujer le dijo que le compraría ese bolso, pero venció la tentación y no aceptó el dinero. Él sabía que se lo tenía que llevar a su legítima dueña.

Ya cerca de la dirección donde vivía Kaitlyn, notó que alguien se le quedó mirando. ¡Era la dueña!  "Vi a un hombre con un bolso como el mío, con la ropa sucia y mala pinta", relata Kaitlyn. "Le ofrecí dinero para comprarlo, pero él insistió en que tenía que devolverlo a una señora llamada Kaitlyn, que vivía en esa calle. Le dije que yo era esa señora, y se derrumbó, exhausto, diciendo que lo encontró en un callejón".

Efectivamente, alguien se lo había robado, se quedó con el dinero y luego tiró el bolso en aquel callejón de la zona más pobre de la ciudad, donde Kaitlyn nunca se hubiese aventurado a ir. Por eso quedó asombrada por la bondad de Aeric, al que invitó a comer, y pudo conocer un poco. Cuando le contó su triste historia, supo que tenía que ayudarle.

Kaitlyn compartió la historia de Aeric con todo Internet, y a través de una página de GoFundMe está recaudando dinero para ayudarlo a volver a estar limpio de drogas. Ahora Aeric está en un centro de rehabilitación en Florida, donde está recibiendo ayuda profesional. 

Cuando Aeric complete su tratamiento, irá a una casa de transición durante 90 días; después, aún no se sabe. Pero una cosa tiene clara: "Esa mujer me salvó la vida", confiesa entre lágrimas. Y todo empezó porque él tuvo el buen corazón de tomarse la molestia de devolverle su bolso. Nunca debemos juzgar a alguien por la ropa que lleve o por cómo se comporte sin conocer su historia completa. ¡Ánimo, Aeric, líbrate de tu adicción para siempre! ¡Hazlo por Kaitlyn!

Créditos:

baltimoresun, uplift

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