Al descubrir que su esposo le es infiel por FB, decide ponerse a dieta

Betsy Ayala, de Texas, había dado a luz recientemente. Celebró la Navidad con toda su familia y, justo después, su vida dio un giro muy drástico. ¿La razón? Se le ocurrió echarle un vistazo al móvil de su marido.

Retrocediendo un poco: la verdad es que Betsy siempre había estado un poco por encima de su peso ideal. De niña sufría acoso escolar, lo que le produjo ansiedad, así que se refugió en la comida. Después cayó en el círculo vicioso de no hacer ejercicio porque se sentía cansada, ya que pesaba demasiado porque no hacía ejercicio. Después de dar a luz a su hija Isabella, su peso llegaba a los 118 kilos.

Su sobrepeso, además de una depresión posparto, habían tenido un impacto muy negativo en su relación de pareja. Se sentía infeliz y abandonada. Trató de recuperar el control de su vida y ser un buen ejemplo a seguir para su hija, así que empezó una dieta y logró perder 27 kilos. Pero su vida seguía igual. 

Y después llegó ese momento, dos días después de Navidad, cuando vio los mensajes que su marido y otra mujer se habían intercambiado por Facebook.

La primera noticia devastadora fue que él le estaba siendo infiel. Y el siguiente mensaje era al menos tan malo como el anterior. Se referían a ella con sobrenombres ofensivos; se burlaban de su talla y de su apariencia. Lo peor es que él siempre la había animado a ingerir comida basura y a no preocuparse por su peso. Casi como si él "me facilitara o quisiera que yo permaneciera en ese estado...".

Como es lógico, Betsy estaba muy sorprendida y tenía el corazón hecho pedazos. Pero también experimentaba otra sensación: de repente, estaba muy motivada. No iba a permitir que esto la definiera. Pensaba retomar las riendas de su vida, por su hija y por ella misma. Canalizó su frustración y su tristeza en el gimnasio, al que iba seis veces a la semana, tomaba clases de zumba, entrenaba regularmente, y por si fuera poco, cambió totalmente su forma de comer.

Todos creían que se deprimiría aun más, pero se llevaron una gran sorpresa.

Sin prisas, pero sin pausas, Betsy perdió peso y ganó fortaleza y seguridad en sí misma.

Y no solo eso, también mejoró su ánimo.

Al final, perdió 50 kilos en total. Ella misma cuenta cómo se encuentra ahora: "Estoy feliz, me siento segura, y lo más importante es que soy muy optimista. Sé que soy capaz de muchas cosas y me siento muy bien de saber que soy un ejemplo para mi hija".

Tampoco le gusta perder el tiempo amargándose la vida ni tratando de vengarse. Se tomó el tiempo que necesitaba y, al final, logró perdonar a su exmarido: "Lo que él hizo tiene que ver con él, no conmigo. Este viaje realmente me ha ayudado a entender todo esto". Sin duda, esta es la actitud más inteligente que una persona debe tener en esta situación.

¡Actualmente, luce llena de vida...

... junto a una niña encantadora!

Al compartir no solo su dolor, sino también sus éxitos, Betsy se convirtió en un ejemplo a seguir tanto para su hija como para cualquiera que trate de cambiar su vida. Ahora está disfrutando de los resultados de sus esfuerzos con gracia y alegría. ¡Qué inspirador!

Créditos:

The Daily Mail

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