Mujer hace muñecos que se parecen a niños enfermos

A los niños les encantan los muñecos, eso siempre ha sido así. En todas las culturas y desde hace siglos, son la compañía idea de los pequeños. Pero si crees que los muñecos son juguetes tontos o piezas de coleccionista, no podrías estar más equivocado.  

Amy Jandrisevits es una trabajadora social de California, EE.UU, que nunca perdió su interés por los muñecos. Hace cuatro años trabajó en una unidad de cáncer infantil, donde utilizó muñecos para sus terapias. Los niños podían expresar mejor sus sentimientos usando los juguetes. 

Pero un día Amy se dio cuenta de algo. "Me fijé que los niños con discapacidades físicas u otras limitaciones no estaban tan cómodos con los muñecos como los demás. Los muñecos siempre se veían sanos, mientras que los niños no. Muchos niños no podían identificarse por completo con ellos". 

Más o menos en esa época Amy ayudó a una niña que estaba en proceso de cambio de sexo. La niña tenía una muñeca favorita, que también se iba a someter a un cambio de sexo y por tanto, recibiría un nuevo nombre. De una muñeca para niñas pasó a ser un muñeco para niños. El resultado fue tan bueno que una conocida de Amy le preguntó si también podía ayudarla a ella. 

Esta le preguntó si podría hacerle también una muñeca individualiza a su hija, a la que habían amputado una pierna. ¡Y entonces se le ocurrió una idea a Amy! La trabajadora social comenzó a hacer muñecos a semejanza de niños enfermos. Si, por ejemplo, una niña no tenía mano derecha, su muñeca tampoco tendría. 

En los últimos cuatro años, Amy ha hecho más de 300 muñecos y su lista de espera sigue creciendo. Los muñecos cuestan el equivalente a 90 euros, pero Amy quere ayudar también a padres o cuidadores que no puedan permitírselo. 

A veces asume los costes de su propio bolsillo o intenta recaudar fondos de otra manera. Aquí es posible colaborar con el proyecto de Amy. 

"Hacer muñecos me gusta sobre todo por un motivo: de esta forma puedo conectar mi pasión por el trabajo social y mi amor por los muñecos. Además, siempre me molestó que hubiera tan pocos tipos de muñecos", explica Amy. 

Amy trabaja con un hospital para encontrar a niños que necesiten muñecos individualizados. La mujer ve su labor como una buena causa y quiere ayudar a tantos niños como le sea posible. 

"Cueste lo que cueste, haga lo que tenga que hacer: ¡los niños que lo necesiten tendrán su muñeco personalizado! No es un negocio, solo hago lo correcto. Mi fin último es cumplir con cada encargo, ya tengan los padres el dinero suficiente o no". 

¡Conmovedor y precioso! No puede expresarse con palabras el consuelo que han supuesto los muñecos de Amy para los niños. Sus caras de felicidad dicen más que mil palabras. Gracias a Amy, seguro que cada día están más felices. 

Créditos:

diply, gofundme

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