5 personas a las que mató su ropa

La ropa es parte fundamental de nuestras vidas, casi como una segunda piel para nosotros. Pero los innumerables estilos y tendencias de moda nos han hecho olvidar para qué se inventaron las prendas: proteger a la gente del clima y de los enemigos.

Pero ¿qué pasa si las prendas que usamos para vestirnos y protegernos se convierten en un peligro? Estas cinco personas perdieron trágicamente su ropa:

1. Murió en su vestido de novia

Como muchas otras desgracias evitables, esta pretendía seguir una tendencia de Internet: "¡Destruye el vestido!". Es una nueva moda en la que las novias rasgan su vestido de boda después de la ceremonia y luego se toman la respectiva foto divertida, por supuesto. Uno de los métodos más usados para obtener el "vestido hecho jirones " es saltar al agua. Esto es exactamente lo que a Maria Pantzapolous, de Quebec (Canadá), le costó la vida en agosto de 2012.

Para cerrar su boda con broche de oro en Dorwin Falls, la joven canadiense quería saltar al río con su vestido de novia para que la fotografiaran bajo el agua.

El vestido se llenó de agua de inmediato y arrastró a la recién casada hacia abajo como una piedra. La fuerte corriente se la llevó río abajo. El fotógrafo, horrorizado, trató de salvar a Maria, pero la corriente era demasiado fuerte para él también, así que tuvo que mirar con impotencia cómo el agua enfurecida se devoraba a la novia. Su cuerpo fue encontrado dos horas después río abajo.

2. La trampa del pañuelo

Isadora Duncan fue una de las más grandes bailarinas de principios del siglo XX y es considerada la fundadora de la danza expresionista moderna. En septiembre de 1927, el icono de la danza americana recorrió el Paseo de los Ingleses en Niza, en el sur de Francia, como pasajero en un coche deportivo.

La celebridad, que entonces tenía unos cincuenta años, disfrutaba del paseo en el coche convertible, sin saber que el largo pañuelo rojo que llevaba alrededor de su cuello se convertiría en una trampa mortal. El pañuelo ondeante se enredó en los radios de la rueda trasera derecha y arrancó a la bailarina del coche a toda velocidad, provocando que se rompiera el cuello y muriera.

La trágica y curiosa muerte de Isadora dio nombre a accidentes similares: desde entonces, el término "síndrome de Isadora Duncan" se ha utilizado cuando una persona se asfixia con una bufanda o chal enredados.

3. El bra letal

La posesión de armas es un derecho bastante controvertido en los Estados Unidos, pero está garantizado por la Constitución. Muchas mujeres también llevan consigo un arma en su vida cotidiana para poder defenderse en caso de emergencia. Por lo tanto, existe una gran variedad de pistoleras para mujeres que quieren llevar un arma de fuego oculta en el cuerpo. El llamado "BH halter" es un dispositivo de sujeción especialmente popular, que Christina Bond, de 55 años, originaria de Michigan, también solía usar.

Un día, cuando Christina quería arreglarse el sostén, un disparo salió de la pistola sin asegurar y le golpeó en el ojo. La llevaron inmediatamente al hospital más cercano, pero los médicos no pudieron hacer nada más por ella. Murió un día después. 

4. La ropa falsa en el lugar equivocado

Pedro Muñoz trabajaba como camarero en San Francisco. Una noche de 1990, de camino a casa, fue asesinado a tiros por miembros de una banda callejera. Sus amigos y colegas no entendían por qué lo habían matado; después de todo, Pedro había sido un joven pacífico y reservado. Parecía inconcebible que alguien como Pedro pudiera haber estado involucrado en crímenes de pandillas. 

De hecho, Pedro no tenía ninguna conexión con la banda. La razón de su muerte fue una triste coincidencia: el día de su asesinato, Pedro llevaba un pantalón negro, una camisa negra sin mangas y un sombrero negro, lo que correspondía por casualidad al código de vestimenta de una banda callejera local que era enemiga de la banda que lo mató. Una lamentable confusión.

5. La bata de baño asesina

En una fría mañana de invierno de 2009, Evelyn Rogoff, de 89 años, se preparó un té. Cuando cogió la tetera, su bata de baño de felpilla tocó la placa eléctrica. Esto no habría sido un problema con cualquier bata normal, pero la de Evelyn estaba hecha de un material particularmente inflamable y se incendió inmediatamente.

El marido de Evelyn intentó desesperadamente apagar las llamas, pero el fuego también se extendió a su ropa. Finalmente la nieta escuchó los gritos de sus abuelos y logró apagar el fuego. La pareja fue llevada inmediatamente al hospital más próximo. Sin embargo, las heridas eran demasiado graves: Evelyn tenía quemaduras de tercer grado y murió seis semanas más tarde. Su marido sobrevivió al incendio, pero murió pocos meses después del accidente de un infarto. El fabricante de la bata retiró del mercado el producto inflamable, ya que se registraron más accidentes además del de Evelyn.

Si bien en algunos de estos accidentes la casualidad ha jugado un papel fundamental, siempre es importante prestar atención no solo a la apariencia, sino también a la calidad y seguridad a la hora de elegir la ropa.

Créditos:

Listverse

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