Mismo nombre y aspecto: tuvieron una visión sobre su hija que se hizo realidad

Walt Manis creció en una granja de Arkansas, donde pasó muchas horas de su infancia recorriendo los campos de los alrededores. Un día, durante un paseo, le pasó algo muy raro: tuvo una visión en la que se convertía en padre. Estaba fuera con su pequeña hija, la mecía en un columpio mientras ella se reía. Se llamaba Chloe y tenía la piel morena y los ojos oscuros. Incluso pudo ver su cara. Las imágenes era tan claras que Walter nunca las pudo olvidar. 

Youtube/MovingWorks

Unos años más tarde, mientras conversaba con Annie, su amiga de la infancia, ambos coincidieron en su intenso deseo de tener un bebé. Una hija, de hecho, a quién Annie le había puesto el nombre de Chloe. Walt estaba muy sorprendido y le contó su antigua visión. 

Walt y Annie terminaron casándose. Descubrir que compartían el mismo sueño los acercó aun más, pero ambos ignoraban que esa ilusión no se cumpliría, al menos no su versión original. 

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Pasaron muchos meses llenos de esperanza, que luego se convirtieron en años. Después Annie y Walt empezaron a aceptar lo que tanto temían: parecía claro que no podían tener un bebé. 

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Estaban devastados. No sabían si iban a ser capaces de superar esta crisis. Pero un día, Annie contempló la posibilidad de adoptar. Walt no lo podía imaginar siquiera. Para nada. 

Pero poco a poco, a él le fue agradando la idea de tener hijos de una forma distinta de como la habían planeado al principio.

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Decidieron explorar algunas oportunidades y en poco tiempo encontraron un caso interesante: una joven mujer embarazada que quería conocer a los padres adoptivos antes de cederles a su bebé. Acordaron una cita con ella y esperaban ansiosamente el día de su llegada. La pareja también tenía muchas preguntas y preocupaciones. ¿Serían capaces de amar a un niño que no era su hijo biológico? ¿Qué futuro les esperaba juntos?

Ya estaban en el camino y solo les quedaba esperar, hechos un manojo de nervios. 

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Walt abrió la puerta, luego se quedó inmóvil y la miró fijamente. ¿Cómo podía ser posible? La mujer era exactamente como una versión adulta de la niña de su visión de la infancia. Sus dudas y temores se disolvieron enseguida. 

Y otra increíble coincidencia estaba a punto de revelarse. Antes de dar a luz, la madre del bebé siempre la había llamado por cierto nombre y deseaba que la pareja lo tuviera en cuenta. Ese nombre era... Chloe.

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Desbordados por la emoción, Annie y Walt rompieron en llanto. 

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La joven aceptó que Annie y Walt adoptaran a la pequeña Chloe, y sus sueños de formar una familia pudieron, por fin, convertirse en realidad.

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Una organización religiosa realizó un documental sobre la pareja y su travesía, que puedes ver aquí (en inglés): 

Pocos años después, adoptaron a otra niña, Naomi. Qué forma tan asombrosa de experimentar el "círculo de la vida". ¡Una predicción en la niñez se cumplió años más tarde, y un sueño compartido fervientemente por esta pareja se hizo realidad! Qué maravilla que estas dos niñas encontraran a unos padres que deseaban tanto su llegada. 

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