Mujer se rehúsa a subirse a un bote salvavidas para poder morir junto a su esposo

Todos quienes hayan visto la película "Titanic", de James Cameron, conocen la desgarradora historia de amor de Jack y Rose. Sin embargo, durante las pocas horas que los dos héroes de la historia pasan juntos, la película también muestra el destino de muchas otras personas que formaron parte del fatídico viaje inaugural de este crucero de lujo en abril del año 1912. 

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Hay una escena al final de la película que, sin duda alguna, ha quedado en la memoria de todos los espectadores: mientras el "Titanic" se hunde en la profundidad del Atlántico, una pareja de ancianos permanece acostada y abrazada en su cama esperando el fin. 

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¿Quiénes eran esos dos ancianos? ¿Por qué no fueron llevados a alguno de los botes salvavidas? Quien haya visto una escena extra no incluida en la versión final de la película sabe que ellos se llamaban Ida e Isidor, aunque probablemente ignoran que fueron personas reales. Su historia es probablemente tan triste y bella como la de Jack y Rose.

Tanto Isidor e Isa Straus provenían de Alemania, pero sus familias habían emigrado hacia Estados Unidos mucho antes de que se conocieran. A sus 26 años, Isidor trabajaba junto a su hermano Nathan en el almacén de su familia. 

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Ida Straus, cuyo apellido de soltera era "Blun", nació en Worm y se casó en el año 1871 a los 22 años con el joven Isidor. La pareja llevó una feliz relación de la cual nacieron siete hijos. Todos sus amigos sabían que su relación era muy estrecha, ya que cuando Isidor estaba en un viaje de negocios, ambos se escribían cartas a diario hasta que podían verse de nuevo. 

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Después de 40 años de casados, Ida e Isidor viajaron a Europa en el año 1911 para pasar el invierno con sus parientes. Tras unos bellos meses, comenzaron a planear su vieja de vuelta a América, pero una protesta de mineros cambiaría su destino. Como había escasez de carbón, muchos de los barcos que hacían el largo recorrido intercontinental no pudieron zarpar. El carbón restante fue otorgado a la nueva línea de cruceros "RMS Titanic".  

El prestigioso y moderno barco de pasajeros se haría a la mar por primera vez en la historia. El evento fue preparado meticulosamente por inversionistas y seguido con entusiasmo por el público. El "Titanic" tenía prioridad, y fue por ello que Isidor e Ida compraron su viaje de vuelta en él y se subieron a bordo del barco de vapor. 

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Lo que ocurrió el 14 de abril de 1912 alrededor de las 23:40 ha quedado marcado en la historia como una horrible tragedia: el "Titanic" chocó con un iceberg, que dañó tan profundamente el fuselaje del barco, que lo impensable se transformó en realidad: el barco "inhundible" comenzó lenta, pero imparablemente, a naufragar. 

El capitán ordenó la evacuación de la embarcación cinco minutos después de la medianoche. Pero el rescate de los pasajeros escaló hasta convertirse en un absoluto desastre, ya que hubo incomprensión de las órdenes y el peligro de la situación no fue comunicado correctamente. Las consecuencias fueron fatales. Como se comunicó muy tarde qué tan desastrosa era la situación en realidad, se desató el pánico masivo a bordo y horribles escenas comenzaron a tomar lugar: las familias intentaron huir rápidamente y, para ello, tomaron los pocos botes salvavidas que había y los lanzaron al agua solo con la mitad de las personas que efectivamente cabían dentro. 

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Inicialmente, para Isidor e Ida todo parecía ir mejor en comparación con el resto de las personas a bordo. Los llevaron a un bote salvavidas, pero ni Isidor ni los oficiales pudieron convencer a Ida de abandonar a su esposo en un barco que se hundía cada vez a mayor velocidad. Los responsables vieron su decisión e hicieron una excepción: permitieron que Isidor subiera al bote, a pesar de la regla "mujeres y niños primero". 

Pero Isidor se rehusó. No le parecía correcto que fuera tratado mejor que los demás, y explicó que le cedería su puesto a alguien que lo necesitara con mayor urgencia. Se dio vuelta una vez más hacia Ida para decirle un último adiós.  

Pero lo que vio fue a una Ida quitándose su abrigo de piel. No lo necesitaría más, dijo, y se lo colocó en los hombros a su doncella, Ellen Bird, a quien mandó a subirse al bote salvavidas.

"Hemos vivido tantos años juntos. Adonde sea que vayas, yo iré contigo", le dijo a él. 

Después de cuatro décadas a su lado, Isidor sabía que no tenía ningún sentido intentar cambiar su decisión. Mientras el bote salvavidas zarpaba, el "Titanic" se llenaba cada vez más y más de agua helada, y mientras los músicos que quedaron a bordo miraban a la muerte a la cara, los dos permanecieron juntos. 

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Los sobrevivientes de la catástrofe recuerdan haber visto cómo en medio del pánico ambos se tomaron de las manos en la borda para luego dirigirse juntos a su cabina. 

Fue Ellen, la doncella, quien le contó a los parientes de los Straus los últimos minutos de la pareja de ancianos a bordo del "Titanic". También intentó devolver el abrigo de piel que había usado para protegerse del frío durante la noche de la desgracia, pero la hija de Ida no quiso recibirlo. "Quiero que se lo quede en recuerdo de mi madre", dijo. 

La historia de la pareja más conocida del "Titanic" se convirtió en leyenda hace mucho tiempo. Nadie que haya podido escuchar sobre su amor y lealtad es capaz de olvidarla. En nuestros recuerdo, Ida e Isidor se han hecho inmortales. 

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Qué pareja más maravillosa. La vida nos entrega, sin duda alguna, las historias más bellas y tristes, superando con creces a la ficción.

Créditos:

Today

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