Una niña pequeña se hace amiga de un anciano en una tienda

Norah, la hija de Tara Wood, estaba a punto de celebrar su cuarto cumpleaños. Un día, de camino a casa después de la guardería, Norah comenzó a hablar sobre un hombre mayor que estaba del otro lado de la acera: "Me gusta más la gente mayor porque caminan lentamente y tienen la piel muy suave, como yo. Todos ellos van a morir pronto, así que los voy a querer mucho antes de que se mueran". ¡No es necesario decir que su madre estaba muy sorprendida! 

Al día siguiente, cuando regresaban nuevamente de la guardería, Norah y su madre hicieron una parada en el supermercado para comprar una tarta de cumpleaños. Tara estaba buscando algo en el pasillo cuando escuchó que su hija hablaba con alguien: "Hola, viejo. ¡Hoy es mi cumpleaños!".

Sorprendida y avergonzada porque su hija había dicho "viejo", Tara se acercó para pedir disculpas. Pero entonces vio que una gran sonrisa iluminó el rostro del anciano. Él respondió: "Hola, ¡pequeña señorita! ¿Y cuántos años cumples hoy?". El amable hombre mayor y la pequeña empezaron a conversar. Finalmente, Norah le preguntó si se podían hacer una foto juntos porque era su cumpleaños. El señor se sorprendió un poco al principio, pero después aceptó encantado. ¡Tara se quedó con la boca abierta al ver que se trataban con tanta familiaridad!

Norah tomó la mano de su nuevo amigo —él le dijo que se llamaba Dan— y le dio un beso en la mejilla. ¡Dan estaba en el paraíso!

Tara le dio las gracias, pero él le contestó: "No, gracias a ustedes. Este ha sido el mejor día que he tenido en mucho tiempo. Me has hecho muy feliz, señorita Norah".

Tara escribió un relato sobre el acontecimiento y lo publicó en Facebook junto con las fotos. Poco después, recibió un mensaje de alguien que reconoció a Dan. El conocido en común le contó que Dan había perdido a su esposa unos meses atrás y que seguramente el encuentro con Norah le había levantado el ánimo. Además, le dio el teléfono del anciano en caso de que quisiera contactarlo algún día.

Y así es como Tara y Norah decidieron hacerle una visita a Dan en su casa unos días más tarde. Él se había cortado el cabello y afeitado, e incluso parecía unos 10 años más joven. Le había comprado libros a Norah para colorear y, en total, pasaron más de tres horas juntos.


Al salir de casa, Dan cortó una rosa que había plantado justo enfrente de su puerta y se la ofreció a Norah. ¡Ella estaba muy emocionada con el hermoso regalo!

En los días siguientes, Norah preguntó por Dan varias veces. Durante la segunda visita, Dan le confesó a Tara que desde la muerte de su esposa no podía dormir bien. Pero desde que conoció a Norah, dormía muy bien todas las noches. "Norah me ha curado", dijo el señor. Tara estaba profundamente conmovida, apenas si pudo contener las lágrimas.

Actualmente, Dan y Norah se ven al menos una vez a la semana. Dan está invitado a pasar la Navidad con ellas. "Ahora él es parte de la familia", explicó Tara. 

Debe haber unos 78 años entre estos dos amigos, pero se entienden de maravilla. Todo empezó con un hermoso encuentro que llenó de alegría a este anciano que padecía de soledad. ¡Pero también le trajo a la pequeña Norah un valioso y nuevo amigo el día de su cumpleaños!

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