Tras 3 recaídas, niño de 15 años con cáncer sonríe a la vida

Brandon Bardoza es un chico de 15 años de Costa Rica. Sus tres sueños en la vida son terminar el instituto, aprender a tocar la guitarra e irse de viaje con su padre.

YouTube/CRHOY

Esta historia comienza en diciembre de 2013, cuando el chico empieza a sufrir fuertes dolores de cabeza. Cuando va al médico, este le dice que son simplemente migrañas y lo envía de vuelta a casa. Pero un día, Brandon nota que le ha salido una pelota en la garganta. El padre decide volver al médico, que le asegura que solo es un ganglio inflamado. De vuelta a casa y a medida que pasan los días, el padre empieza a notar algo que lo alarma: su hijo pierde cada vez más peso y sus dolores de cabeza se vuelven cada vez más fuertes. Es entonces cuando un médico especialista le da por fin el diagnóstico correcto: Brandon tiene un tumor primario en la nasofaringe. Su padre, Erick, está destrozado: su hijo siempre ha tenido muy buena salud y solo ha sufrido gripes como todo el mundo.

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Cuando le extirpan la pelota, la operación le quema el cuello, puesto que recibe 35 radiaciones. Al mismo tiempo, el tumor le ha cerrado la boca casi por completo, por lo que Brandon solo puede meterse una pajita entre los dientes. El chico empieza a adelgazar a ojos vista, llegando a pesar solo 28 kilos. Entonces los médicos le dicen a Erick algo que lo destroza: es muy difícil que Brandon soporte la quimioterapia porque está demasiado delgado y no hay manera de alimentarlo. La única forma de darle los nutrientes que necesita es a través de una sonda, así que durante un año el chico ha de llevarla y ver si recupera el peso suficiente para poder recibir la quimioterapia.  Y, un año después, el chico pesa 33 kilos. Los médicos creen que es suficiente y el chico se somete al tratamiento, mientras sigue yendo a clase. 

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"Lo peor como padre fue verlo cuando pesaba 28 o 30 kg. Ver a un chico como a él tan flaquito. Pero él es muy seguro de sí mismo y en enero quiso ir a la playa y se quitó la camisa. A él no le importaba, ya le habían quitado la sonda y se sentía bien", comenta Erick entre lágrimas. Durante esas primeras sesiones de quimioterapia, esta le secó las glándulas salivales, las que permiten comer y hablar. Pero los compañeros de su colegio, que siempre lo apoyaron organizaron uno de sus días casuales en el colegio, donde lograron reunir unos 800 euros, que les permitió comprar saliva artificial para su amigo. Y Brandon superó la quimioterapia. Su padre no podía estar más orgulloso. 

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Sin embargo, meses después, la familia sufre un nuevo golpe: a Brandon empieza a dolerle la pierna izquierda, tanto que no puede casi caminar. Los médicos le dicen que puede ser otro tumor primario, y que puede ser necesario amputarle la pierna. El cáncer ha hecho metástasis y se ha extendido a los huesos. Sin embargo, tras realizar las pruebas pertinentes, la buena noticia es que no han de amputarle la pierna. A Brandon le raspan el hueso del fémur y pasa 4 meses en silla de ruedas. Durante varios días recibe quimioterapia y radioterapia las 24 horas del día. Pese a lo doloroso del tratamiento, Brandon nunca pierde la esperanza y no se queja. Su padre ha de moverlo y bañarlo. 

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Poco a poco va recuperándose, pero no todo ha terminado para Brandon y su familia. Y es que, meses después, tiene una tercera recaída; esta vez en las costillas. Sin embargo, esta vez el tratamiento es más suave y lo único que no le gusta es que se le caerá el pelo, "pero ya crecerá", comenta el chico. Sus ganas de vivir y su aceptación de las cosas como vienen son realmente admirables. "Creo que las cosas siempre pasan por algo y que Dios sabe por qué las envía. Al final siempre pasará algo bueno". A lo largo de toda su enfermedad su padre y sus compañeros de colegio han sido su gran apoyo. Poco a poco va cumpliendo sus sueños y, gracias a un proyecto de la comunidad, ha aprendido a tocar la guitarra. Un famoso grupo costarricense se ofreció para darle clases al pequeño luchador. 

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¡Pero esto no es todo! Brandon también pudo cumplir otro de sus grandes sueños: ¡acudir a su fiesta de graduación! Su familia no puede estar más orgullosa del pequeño, que ya lleva años luchando contra la enfermedad y, sin embargo, no pierde las ganas ni la entereza. "Así es como lo sueño yo a él, verlo fuerte, grande y profesional", comenta su padre orgulloso. Erick es quien lo cuida, lo lleva a sus tratamientos y lo apoya. Sin embargo, para Erick es su hijo quien lo apoya a él. 

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Las ganas de vivir, fortaleza y espíritu de superación son realmente admirables en este chico costarricense. Nadie sabe mejor que él lo que es pasar por tiempos difíciles, pero nadie como él sabe devolverle una sonrisa a la vida y aceptar lo que venga, porque todo será para mejor, según sus palabras. Si esta conmovedora historia de superación te ha llegado a lo más hondo, haz que tus amigos y conocidos la conozcan también. ¡Hay que apreciar lo que la vida nos da! 

Aquí tienes un vídeo de la historia de Brandon:

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