Una madre y su hija van al cine y sus vidas cambian para siempre

Todos sabemos lo molesto que puede llegar a ser estar en el cine y que el vecino de al lado no cierre la boca ni por un minuto. Pero en esta historia ocurre un insólito e inesperado giro.

Rebecca Boyd de Adger (Alabama, EE.UU.), quería llevar a su hija Ashley por última vez al cine. Su esposo acababa de perder el trabajo y ella tenía problemas de salud. El futuro no se veía nada prometedor para Rebecca Boyd.

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Esta visita al cine iba a ser algo especial para madre e hija. Pero cuando la película apenas estaba empezando y estaba todo oscuro, notaron que en las sillas de atrás había dos personas que querían causar problemas: dos chicas, que se reían tan alto y cuchicheaban a un volumen tan insoportable, que era prácticamente imposible ver la película. Rebecca abordó a las dos chicas diciendo: “Hey ustedes dos: silencio por favor. Hemos pagado exactamente lo mismo que ustedes para poder ver la película”. Sin embargo, ellas no se callaron y empezaron a patear sus sillas para molestarlas más.

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Después de la película, Rebecca y su hija interceptaron a las dos escandalosas chicas a la salida del cine y la madre las paró en seco y les explicó lo importante que era esta visita al cine para ellas, y cómo ellas dos habían arruinado lo que iba a ser un día especial de madre e hija. La historia pudo terminar fácilmente ahí, pero lo que Rebecca no sabía era que a la madre de estas maleducadas chicas, Kyesha, le llegó el chisme de lo que habían hecho y entonces pensó la manera de darles una merecida lección. Así que indecisa aún por lo que hacer, escribió en Facebook lo siguiente:

“Yo sé que esto es un “tiro al aire”, pero busco a una mujer que hoy en la tarde a las 7 pm fue al cine con su hija para ver la película de La Cenicienta. Mi hija, mi hijastra y mi hijo estaban allí también. Más tarde me contaría mi hijo, para mi vergüenza, cómo mis hijas fueron poco amables, irrespetuosas y desatentas en esta sesión de cine. La mujer que estoy buscando habló con ellas durante la película rogándoles que por favor se comportaran, a lo que ellas reaccionaron de una manera irrespetuosa y altanera. Después de la película, esta mujer habló con mis chicas y les contó que su esposo había perdido el trabajo y que esta iba a ser la última película a la que iban a poder asitir por mucho tiempo. Y mis hijas arruinaron esa ocasión tan especial. Así que, si usted es esta mujer y está leyendo este mensaje, contácteme, por favor. Le prometo que estas chicas están siendo en este momento bien castigadas por sus actos. Este irrespetuoso, desatento y horrible comportamiento es inaceptable y las dos tendrán que ofrecerle a usted una disculpa por lo sucedido. Mi esposo y yo estamos velando porque ellas les escriban hoy mismo una carta en la que se disculpen, y nosotros quisiéramos correr con los gastos de su próxima visita al cine. El dinero que ellas reciben semanalmente, bastará para cubrir los gastos de entradas, transporte y snacks. Por favor, escríbame de vuelta si recibe este mensaje. Me disculpo reiteradamente por este acto tan irrespetuoso hacia ustedes”.

Este mensaje fue compartido cientos de veces en Facebook hasta que llegó a Rebecca Boyd. Con mucha emoción, esta madre contactó a la otra y aceptó de inmediato las disculpas de las dos maleducadas chicas. “Estoy muy conmovida por la manera en que Kyesha reaccionó al comportamiento de sus hijas. Algo como lo que hizo ella no se ve con frecuencia hoy en día, fácilmente hubiera quedado en el olvido y nos hubiéramos quedado con nuestro triste recuerdo de ese momento especial juntas en el cine. Las chicas no son en verdad malas, solo que no pensaron mucho ese día”.

Pero lo que Rebecca Boyd no sabía era el alcance que había tenido esta noticia, y lo que estaba por venir para su marido: una oferta de trabajo llegó con este acto a través de la red social, pues muchas personas se enteraron de la situación de esta familia gracias al mensaje de Kyesha. “Estoy realmente impresionada por todo el cariño y el apoyo” dijo Rebecca, respirando profundamente. “Esto es algo que ni mi hija Ashley, ni mi esposo ni yo podremos olvidar”.

Tal fue la repercusión de la noticia, que hasta esta familia recibió de regalo un viaje a Nueva York de varios días. Y allí, ambas familias se encontrarían para participar juntas en un show de televisión al que fueron invitadas.

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Esta historia muestra que hasta en aquellas situaciones en las que todo parece ir muy mal, a veces ocurren este tipo de finales felices, justo como en el cine. Comparte esta historia insólita que nos hace reflexionar acerca del comportamiento con las demás personas, sobre todo si se trata de nuestros propios hijos.

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