Un papá tiene diarrea en un baño público con su hija de 4 años

Clint Edward es padre de tres hijos y cuenta los turbulentos episodios de su vida familiar en su blog. ¡Con tres niños adorables nunca le falta que decir! 

En este capítulo, su hija de 4 años, Aspen, el inodoro de una gasolinera y la diarrea son los protagonistas; es decir, todo lo que una buena historia necesita:

"Nos detuvimos en una gasolinera 2 horas después del inicio de un viaje de 12 horas a un funeral cuando me dio diarrea. Mi esposa y mis dos hijos mayores se quedaron en el coche mientras yo buscaba cereal de maíz en la tienda de la gasolinera junto con Aspen, mi hija de 4 años de edad.

Hicimos cola para ir al baño, y entré justo a tiempo. No tuve más remedio que meter a mi hija de 4 años a la cabina. Aspen me miró con sus ojos azules abiertos de par en par mientras yo luchaba, y me apoyó aplaudiendo: '¡Bien hecho, papá! ¡Genial! ¡Ya te has cagado dos veces, ahora otras tres veces! Uf, papi, eso apesta'.

No sé si comí algo en mal estado o si fue el estrés de viajar con niños, pero nunca me he sentido tan apoyado en mi vida. Mi hija hizo comentarios sobre el tamaño, el olor y el sonido: '¡Wow!', expresó sobre mi esfuerzo: '¡Empujas tanto!'. En algún momento tuve que apartar su cara de mi trasero, por así decirlo, mientras ella aplaudía y gritaba: '¡Tú puedes, papá, puedes hacerlo!'.

Puede ir al baño sola, pero es un poco distraída, por lo que a menudo sufre accidentes menores. Debe de estar acostumbrada a los elogios que mi esposa y yo le hacemos cada vez que va al baño. Pero cuando la halago en el baño de casa es normal. Si los papeles se invierten resulta, bueno, raro. 

Sobre todo si estás en un baño público, donde el hombre del retrete de al lado no puede reprimir su risa. Una risa que empezó cuando Aspen me llamó 'caca haciendo pedos de robot'.

Cuando todo terminó, regresamos al coche y puse a mi hija en el asiento de niño y metí un paquete de medicamentos contra la diarrea, mi esposa quería saber por qué había tardado tanto. Puse los ojos en blanco y dije: 'Es mejor que no lo sepas'.

Pero Aspen tuvo la amabilidad de contarle la historia. Mi esposa me dio una palmadita en la pierna y dijo: 'Bien hecho, papá'. Todo lo que pude decir fue: 'Gracias'".

¿Quién no desea que una animadora te apoye cuando se te revuelven los intestinos? Papá Clint tiene mucha suerte de que su hija esté con él en las buenas y en las malas. ;-)

Créditos:

Bored Panda

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