Se convierte en madre con 48 años después de 18 abortos

Louise Warneford y su marido Mark, de Swindon (Inglaterra) soñaban con el día en el que por fin podrían abrazar a su hijo. Sin embargo, cada vez que la pareja parecía estar cerca de conseguirlo, un nuevo revés los sacudía. Tuvieron que pasar 32 años y gastar unas 80.000 libras (más de 105.000 dólares) para que su sueño se hiciera realidad. 

Durante esos 32 años, Louise se quedó embarazada 18 veces y fueron 18 las veces que sufrió un aborto. La razón es una extraña enfermedad que aqueja a la mujer y que hace que su cuerpo destruya las células de los embriones que se forman en su cuerpo. "Siempre perdía a mi bebé alrededor de la semana 14 de embarazo. Siempre mantenía la esperanza y pensaba que esta sería la vez definitiva, que iba a poder tener la familia perfecta que siempre había querido", cuenta Louise recordando todos sus abortos. "No podía parar de llorar cada vez que sufría un aborto. Cada vez que los médicos no encontraban el latido de mi bebé". 

En 2010, y después de 18 abortos, Mark y Louise decidieron que iban a dejar de intentarlo. La mujer no podía sufrir la tormenta de emociones de nuevo. Habían probado usando óvulos de donantes, incluso recurrieron a la fecundación in vitro. Pero nada parecía funcionar. 

Cuatro años pasaron sin que la pareja volviera a intentarlo. Pero entonces, cuando Louise cumplió 47 años, su marido le sugirió que podían intentarlo de nuevo antes de que cumpliera 50. Tenían claro que tendrían que volver a recurrir a la donación de embriones, pero las clínicas en Inglaterra no se lo permitían debido a su avanzada edad. Entonces, Mark y Louise decidieron viajar hasta República Checa, donde sí era posible llevar a cabo el tratamiento.  

Después del tratamiento, Louise se quedó embarazada. Sin embargo, la mujer no pudo disfrutar de su embarazo por el temor que sentía a poder volver a sufrir otro aborto. En la semana 37, le dieron una noticia que la dejó devastada: tenían que practicarle una cesárea para traer al bebé al mundo porque había un problema con la placenta. "Fue el momento más duro de mi vida, pero valió la pena pasar por él por nuestro pequeño".

¡Y claro que valió la pena, porque por fin pudieron tener el bebé que tanto tiempo habían esperado! A la edad de 48 años, Louise pudo abrazar a su pequeño William y, aunque sabe que no es tan joven como para no cansarse mientras juega con él, sabe que lo más importante es que su hijo reciba amor. Y eso es algo que Louise y Mark tienen a raudales. 

Créditos:

Mirror

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