Madre escribe carta de despedida a hijo fallecido

"Me llamo Brandy, tengo 31 años, y hace un año, dos meses, 22 días, 17 horas y 30 minutos murió mi bebé".

Estas desoladoras palabras son el comienzo de la carta de Brandy Cook, que solo pudo sostener a su hijo Logan en brazos durante 14 días. Sin embargo, ya hacía tiempo que sabía que este no se quedaría mucho a su lado.

Cuando Brandy y su marido, Josh, descubrieron en mayo de 2016 que Brandy estaba de nuevo embarazada, se quedaron sorprendidos pero muy contentos de poder dar un hermano a su hijo de 9 años, Wyatt. Su primer hijo padece autismo y TDAH, por lo que necesita muchos cuidados. Sin embargo, Brandy y Josh confiaban en estar preparados para afrontar los desafíos de tener un segundo hijo.

Entonces comenzaron a preparar un cuarto para su nuevo bebé en casa; la pareja lo decoró y llenó de juguetes para su hijo. Wyatt los ayudó con todo y estaba deseando tener un nuevo hermanito. 

Pero cuando Brandy se sometió a un chequeo preventivo en su 20ª semana de embarazo, descubrió que esperaba un niño; no una niña, como ella pensaba. Días después, el doctor la volvió a llamar.

Al niño le pasaba algo en la cabeza. Durante los siguientes dos meses los especialistas les hicieron innumerables tests: los meses de espera acabaron con un diagnóstico terrible. El bebé padecía encefalocele, una enfermedad genética en la que partes del cerebro sobresalen hacia afuera.

Además, las zonas del cerebro afectadas son las que se encargan de las funciones vitales básicas. No estaba claro si el bebé sobreviviría al parto y, aunque así fuera, su vida dependería de constantes operaciones. Era improbable que el niño pudiera llegar a ver, oír, comer solo o hablar. 

En shock, los padres se preguntaban cuánto dolor tendría que soportar su hijo si sobrevivía. Logan, como habían decidido llamarlo, viviría una vida llena de sufrimiento. Por mucho que sus padres rezaran por un milagro, de su decisión dependería su vida entera y felicidad. Esto los llevó a tomar la resolución más difícil de sus vidas: decir adiós a su hijo.

Aún quedaba un mes hasta la fecha del parto. Profundamente apenada, Brandy quería atesorar tantos recuerdos como pudiera de Logan. Por ello, en los últimos días de su embarazo se hizo una sesión de fotos. Aunque a algunos pueda parecer algo macabro, era la manera de Brandy de despedirse de su bebé. Durante unas horas pudo casi olvidar del estado de Logan.

Además, la familia quería recordar cada momento del parto: para la fotógrafa fue también uno de los trabajos más duros y conmovedores de su vida.

Logan nació por cesárea y así comenzó la tortuosa espera para sus papás. El pequeño no estaba bien: tenía múltiples ataques y debía tomar valium. Con cada día que pasaba estaba más delgado y débil. 

En el undécimo día de su vida Logan sufrió una hemorragia interna y tenía que tomar analgésicos para aliviar los dolores. Su familia no se apartó de su lado. En el decimocuarto día de su vida Logan exhaló su último aliento en brazos de sus papás. 

Un año, dos meses, 22 días, 17 horas y 30 minutos después, Brandy puso por escrito su desgarradora historia en forma de carta de despedida al hijo que dejó marchar. Con esta, Brandy espera consolar a otros padres que hayan pasado por algo parecido. Unos padres muy valientes que han tenido que vivir el momento más terrible de sus vidas y que siguen mirando hacia adelante, atesorando los recuerdos que les quedan con su pequeño Logan. 

Créditos:

Love What Matters

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