Tumor cerebral no impide a esta niña participar en la boda de sus padres

En realidad, tendría que haber sido un día de felicidad absoluta: Jacob Skarratts y Tania Miller habían decidido consolidar su relación en una boda de ensueño.  

Esta pareja australiana había planeado su boda desde mucho tiempo atrás; una de sus pequeñas hijas echó a volar su imaginación y solía decir a todos sus conocidos: "Cuando papá y mamá se casen, yo seré la madrina de las flores".

Sin embargo, la ceremonia de la boda tuvo que adelantarse debido a un hecho conmovedor y triste a la vez: Jacob y Tania querían que su hija Paige cumpliera su sueño de llevar las flores en la boda. El tiempo se estaba agotando, ya que Paige padecía una enfermedad terminal y no le quedaba mucho tiempo en este mundo.

El diagnóstico fue tan inesperado como devastador. Dos meses atrás, Paige era una niña sana y feliz, pero un día le dio un dolor de cabeza que no hizo más que empeorar con el tiempo. Después de examinarla, los médicos le dieron una terrible noticia a la familia: Paige tenía un tumor cerebral del tamaño de un limón.

A los pocos días fue operada, pero todos los esfuerzos médicos resultaron en vano. Finalmente, los desesperados padres aceptaron que la sometieran a quimio y radioterapia, pero el organismo de la pequeña no pudo tolerarlos. Los médicos se quedaron sin opciones.

Los doctores que la trataban tuvieron que enfrentarse a un momento muy difícil de su carrera: decirles a los padres de la mejor manera posible que no podían hacer nada más por su hija y que le quedaban solo algunas semanas de vida. 

A menos que hayas vivido algo similar, es imposible imaginar el dolor de estos padres. En medio de su desesperación, solo estaban seguros de una cosa: querían hacer realidad el sueño de su hija y convertirla en la madrina de las flores de su boda. 

Facebook/Kylie Marcic Photography

No había tiempo que perder. Gracias a la ayuda de sus amigos, familiares y del comprensivo personal hospitalario, lograron organizar una boda en 24 horas. La ceremonia tuvo lugar en la clínica. El vestido de novia, la música y el pastel llegaron a tiempo, así como los invitados, quienes dejaron lo que tenían que hacer para acudir a la cita. 

Paige ya estaba muy débil como para mantener los ojos abiertos mientras le ponían su lindo vestido, pero sabía perfectamente qué estaba pasando. 

Tania permaneció todo el tiempo a su lado mientras trataba de conservar la calma. 

Un enfermero llevó a la pequeña en silla de ruedas hasta el jardín del hospital, donde los padres se dieron el "sí, quiero" frente a 30 amigos y familiares, conmovidos hasta las lágrimas. 

"No resultó como lo habíamos planeado. Ni siquiera pudo abrir los ojos, pero ella estaba ahí y eso es lo principal. Podía oír y sentir el amor que todos le teníamos", dice Jacob. Paige tenía sobre el regazo una cesta llena de pétalos: su sueño se había hecho realidad, era la madrina de las flores. 

Sin embargo, Tania y Jacob no se han dado por vencidos. Han lanzado una campaña para recaudar fondos en GoFundMe para pagar otro tratamiento para su hija. Aún no han perdido la esperanza.

Nadie sabe lo que les depara el futuro; lo cierto es que han logrado cumplir el sueño más grande de su hija.

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