Se enamora en Uganda: misionera de 23 años es ahora madre de 14 niños

Hay personas que sienten la necesidad de ayudar en todo lo posible al prójimo, desde una temprana edad. Es el caso de Katie Davis Majors, una chica estadounidense que a la tierna edad de 18 se aventuró a ir a vivir a Uganda durante 3 semanas para implicarse en los problemas de una comunidad pobre.

Ella era una adolescente que apenas tenía dificultades en su vida, las típicas de chiquillas de su edad: aún estaba acabando el instituto y se preocupaba de banalidades que, cuando vio cómo se las apañaban para sobrevivir en su país de acogida, pronto dejaron de importarle.

Katie experimentó de primera mano el sufrimiento, el hambre y el dolor por el que los ugandeses pasaban en su día a día. Pero también se fijó en cómo siempre miraban el lado positivo, y cómo se sobreponían a casi todo lo que la vida les ponía por delante. Las 3 semanas se le pasaron volando, y con todo el dolor de su corazón tuvo que volver a casa y dejar atrás a los amigos e increíbles personas que allí había conocido.

Por eso, tras darle muchas vueltas, al poco tiempo volvió a Uganda, esta vez para vivir allí trabajando como profesora de niñas huérfanas: así de determinada estaba a ayudar a otros que necesitaban de la sabiduría que esta joven adulta podía darles. Pero al poco tiempo, les dio mucho más que sabiduría.

Emocionada por las difíciles vidas que tenían las chicas, decidió hacer algo que muchos tomarían por locura: ¡adoptó a un total 13 niñas! Así, Katie se convirtió en madre de 13 cuando apenas tenía 23 años. Además, allí conoció a un hombre del que se enamoró y con el que terminó casándose, Benji, con quien tuvo un hijo biológico. ¡Eso hace que la familia haya crecido a un total de 14 hermanos!

Para apoyar económicamente a su enorme familia y a otras familias locales que lo necesitan, Katie empezó una organización llamada Amazima, que significa "verdad". Así, recauda dinero que va a las comunidades ugandesas que más lo necesitan.

Katie también ha escrito libros sobre su experiencia, en los que insta a todas las personas a ayudar a los que más lo necesitan. Ahora, sus 14 hijos, Benji y ella continúan en Uganda ayudando a la comunidad, mientras sus hijos se hacen mayores y maduran hasta llegar a ser, esperemos, personas tan bondadosas como su madre. ¡Que les vaya bien a todos!

Créditos:

uplift

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