Mujer corta el pelo a indigente de 57 años que se negó durante 2 semanas

Tres millones de personas malviven en las calles del país más rico del mundo: Estados Unidos. Por lo menos un cuarto son militares retirados. Uno de ellos es el veterano John Lochlan, de Filadelfia. Si la vemos desde el exterior, su vida es difícil, lleva la ropa sucia y desgarrada. Durante años, ha padecido la hostilidad  de muchas personas y esto le ha afectado mucho.

Instagram/realhumanist

John fue excluido de la sociedad por no contar con un hogar donde vivir, y no solo tuvo que enfrentarse a las dificultades del medio ambiente propias de la vida a la intemperie, sino también a mucha violencia. Recibió un disparo y fue atropellado por un coche, lo que le provocó una lesión severa en la columna y una infección en los tobillos que le impedía mantenerse en pie. Sus piernas inflamadas eran una fuente constante de dolor, sobre todo cuando rozaban con el pantalón.

Como no cuenta con seguro médico, había sido rechazado en dos hospitales. Por último, un médico se compadeció de la terrible enfermedad de John y lo inscribió en una lista para recibir asistencia social. Pero la espera se estaba prolongando demasiado y a John se le estaba acabando el tiempo.

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Ignorado, desprotegido y desamparado, John perdió la esperanza en la bondad de las personas hasta que apareció alguien que se percató de su existencia y decidió hacerse cargo de él.

Esa persona se llama Lolly Galvin, fundadora de Dignity Project, una organización que cubre las necesidades más simples y básicas de las personas sin hogar de Filadelfia, (papel de baño, sacos de dormir, cortes de pelo, etc.). La  primera vez que se acercó a él y le ofreció cortarle el cabello, él la rechazó, ya que no se sentía cómodo interactuando con las personas.

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Pero Lolly no se dio por vencida tan fácilmente. Sabía que si nadie lo ayudaba, no viviría mucho tiempo más. Así que insistió. Unas cuantas semanas después de acercarse a él, por fin pudo convencerlo de que aceptara la sesión de peluquería. 

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Durante las siguientes semanas, se hizo amiga del gruñón de 57 años. De todas las personas que había ayudado en el transcurso del tiempo, él tenía algo especial que la impulsó a hacer un gran esfuerzo. Creía que John no sobreviviría a la desesperación ni a su situación médica si lo dejaba luchando a solas en las calles.

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Con esta nueva amiga a su lado, John se sintió motivado. Empezó a luchar. Fue con Lolly a visitar a otro médico. Ella lo acompañó a las citas con el especialista para que le operara la columna y le diera un tratamiento para la infección de los pies. Por primera vez en muchísimo tiempo, alguien lo cuidaba cariñosamente.

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En los últimos años, cada paso había sido muy doloroso para él. Pero al poco tiempo, el tratamiento para sus pies comenzó a surtir efecto y John empezó a caminar de nuevo.  

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Ni John ni Lolly se imaginaron que terminarían siendo amigos. Lolly estaba sorprendida de verse a sí misma construyendo un vínculo tan fuerte con este viejo y malhumorado indigente que conoció en la calle. Por supuesto, esta relación les dejó una huella profunda a ambos. Incluso las noticias locales tomaron nota y realizaron un reportaje acerca de su historia.

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¡Algunas veces solo tienes que echar una mano para cambiar completamente la vida de una persona. La historia de John y Lolly es extraordinaria. ¡Ojalá que se repita alrededor del mundo; en todos lados hay gente que nos necesita!

Créditos:

Littlethings

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