Joven empleado tiene un gesto de amabilidad con una clienta mayor

¿Quién no ha tenido alguna vez un mal día? Uno de esos en los que todo te sale mal, y además, te toca esperar mil años porque te ha tocado alguien muy lento delante en la cola. Y, claro, tu paciencia se empieza a agotar y te dan ganas de estrangular (no literalmente, claro) al que tienes delante.

Pues esto es lo que le pasó a Sarah Bigler, de Indianapolis (EE.UU.). Su día no podía ir a peor, cuando paró un segundo en el supermercado Target para comprar un par de cosas lo más rápido posible. Cuál fue su desesperación cuando, al ponerse en una cola que solo tenía una persona delante, se dio cuenta de que esa persona era una dulce ancianita. Y ya sabemos lo que pasa: pueden ser muy dulces, pero no son precisamente rápidas.

La anciana en cuestión quería pagar toda su compra con monedas. Y claro, todos sabían el tiempo que iba a tomar eso. Nerviosa e incómoda por la situación, siendo consciente de que estaba haciendo esperar a todos los que tenía detrás, la ancianita comenzó a contar el dinero. Sarah no podía creer su mala suerte. Pero, mientras todos miraban impacientes, ocurrió algo que nadie esperaba: el cajero, un joven que estaba en su primera semana, le aseguró a la anciana que no suponía ningún problema, la calmó y, con toda la paciencia del mundo, la ayudó a contar todas sus monedas. Cuando la señora se marchó, el empleado se disculpó con Sarah por la espera. Esta se quedó tan sorprendida y maravillada con la actitud y bondad de este chico, que no dudó ni un momento en compartir la anécdota en su Facebook, y tuvo tal repercusión que ¡la historia se hizo viral!

En un abrir y cerrar de ojos, todos querían conocer al buen samaritano. Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y fueron rápidamente a entrevistar al empleado, un joven padre de tan solo 19 años, y de nombre Ishmael. El chico, que acababa de terminar su primera semana de trabajo en el supermercado, estaba desbordado por la atención repentina. Mucha gente acudía a diario a su sitio de trabajo a saludarle o felicitarle.

Y su madre, Amiee Smith, no puede estar más orgullosa de él: "Me siento muy orgullosa de que este joven padre sea reconocido por su excelente servicio al cliente y energía positiva en el trabajo. Siempre he intentado educar a mis hijos lo mejor posible para que respeten a todo el mundo, sin importar su raza, edad o género."

Pero la historia no termina aquí. Poco después, otro cliente observó las habilidades de Ishmael. Pero no se trataba de un cliente cualquiera: era el director de un centro de diálisis, y tenía algo que ofrecerle al joven: ¡un trabajo en su empresa! Tras realizar la entrevista, los gerentes tuvieron una muy buena impresión del chico y, finalmente, consiguió el puesto. Ahora trabaja como técnico de atención al cliente en el Fresenius Medical Care, y el propio centro le está pagando una formación para trabajar en el futuro como enfermero.

Es increíble todo lo que ha conseguido Ishmael con un pequeño gesto. Ser pacientes y amables con los demás no nos cuesta nada, y la recompensa es mucho mayor, tanto que a veces recibes mucho más de lo que das.

Créditos:

Tiphero

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