Ciego al borde de las lágrimas porque nadie le ofrece el asiento

Las personas con alguna discapacidad no lo tienen fácil. Desde el transporte público hasta los productos de supermercado, todo va dirigido al ciudadano promedio. Aunque muchas estaciones, aeropuertos o edificios públicos ya se han adaptado a las necesidades de las personas con alguna minusvalía. Los usuarios en sillas de ruedas o los impedidos visuales, por ejemplo, siguen necesitando el apoyo de sus congéneres.

Desafortunadamente a mucha gente no le importa, como declara Amit Patel. El británico de 37 años se quedó ciego en 2012 debido a una hemorragia repentina, y desde entonces depende de su perra guía, Kika. El antiguo médico toma a menudo el transporte público en Londres y con frecuencia se encuentra con personas que no son muy amigables. A veces, la situación es tan estresante que le dan muchas ganas de llorar, como el 27 de marzo de este año.

Ese martes, Amit quería tomar el tren de New Eltham a la estación de Waterloo East. Por supuesto, lo acompañaba su perra, Kika.  

"Caminamos hasta el final de la plataforma bajo una lluvia torrencial, para poder entrar en el compartimento para discapacitados. Aunque le di la orden en voz alta a Kika 'encuentra un asiento', ninguno de los pasajeros se movió y me ofreció un lugar", escribió Amit en Twitter. "Tuve que pararme de espaldas a la puerta y tener cuidado de no caerme. Resbalé de un lado a otro todo el tiempo porque el piso estaba mojado. ¡Muestren algo de humanidad, gente!".

Pero no solo Amit lo pasó mal con esta situación. Tampoco fue fácil para Kika. Por desgracia, muchas personas no saben que la perra guía realmente realiza un trabajo al acompañar a su amo.

"Desafortunadamente, todos los días nos ignoran cuando pedimos un asiento. Ayer estaba muy molesto porque el suelo estaba resbaladizo y Kika también se resbalaba continuamente. Por supuesto, estaba muy preocupada. Kika me cuida todos los días, y yo me sentí inútil", admitió el exmédico en otro tuit.

Amit experimenta una sensación de impotencia muy seguido. No solo tiene que vivir con su discapacidad visual, sino también con el hecho de que Kika sufre con tanto estrés. Debido a que muchos viajeros les prestan muy poca atención a los dos, a la perrita se le dificulta llevar a cabo sus labores.

"La gente puede ser muy egoísta. Pretenden no ver ni oír cuando se les pregunta si hay un asiento disponible. Es realmente humillante cuando tengo que buscar algo a lo que aferrarme y no lo encuentro. Al mismo tiempo tengo que cuidar a Kika. En esos momentos puedo sentir una lágrima corriendo por mi cara. La vida ya es bastante difícil", dice Amit en Twitter.

Amit publica regularmente fotos y vídeos de la cámara que lleva puesta Kika. Este hombre intenta concienciar a la gente sobre el trabajo de los perros lazarillos.

Si todo el mundo fuera más considerado con las personas con discapacidad visual como Amit, estas situaciones podrían evitarse. De esta forma, este hombre de 37 años nunca más volvería a llorar de frustración. 

Créditos:

standard, yahoo

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