Vídeo: protectores de animales rescatan elefantes maltratados

Muchos creen que los elefantes son criaturas dóciles por naturaleza, ideales para entretener a los turistas con ciertos trucos o como medio de transporte. Sin embargo, lo que muchos vacacionistas no se dan cuenta es que los elefantes no hacen esto libremente. En realidad, estos animales tienen que pagar un precio muy alto por vivir en cautiverio. 

Facebook / Tim Theron

Durante muchos siglos, los elefantes de los países del sudeste de Asia, como Tailandia, los han sometido a un terrible ritual conocido como "Phajaan", el cual consiste en separar las crías de sus madres y mantenerlas en jaulas de madera con las extremidades atadas por al menos cuatro semanas. 

You Tube / Circa News

Mientras están en las jaulas, los pequeños elefantes son torturados de las formas más salvajes. Los verdugos usan instrumentos como garfios y barras de metal para hacerles daño a las indefensas crías. Los elefantes no reciben alimento alguno, ni siquiera agua, y son despertados mediante métodos brutales. En suma, no hay manera de escapar de esta barbarie. 

Facebook / Elephant Nature Park

Después de años de años de practicar estos maltratos, los verdugos saben exactamente cuando un elefante se rinde; pueden percibir el momento en el que el alma de un animal ha sido destruida y su cuerpo está listo para morir. En este punto, los elefantes reciben comida y agua de nuevo. 

Es así como los verdugos construyen una relación con los jóvenes elefantes. Su objetivo es domesticarlos para la industria del turismo o usarlos ilegalmente en el negocio de la madera.

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La activista tailandesa Sangduen Chailert, conocido como Lek, se dedica a terminar con esta tipo de crueldad; una experiencia traumática en su niñez la motivó a tomar esa decisión: 

"Vi un elefante herido que fue forzado a seguir trabajando. Empezó a chillar. Le pedí al dueño que lo dejara tomar un descanso, pero él me contestó que no tenían tiempo. Cuando los hombres le pegaron para que regresara a trabajar, noté que el elefante estaba muy enfadado y muy triste. Chillaba muy fuerte. Jamás se me olvidó ese momento".

Facebook / Elephant Nature Park

Esta terrible experiencia acompañó de por vida a Lek y la persiguió en sus sueños, sobre todo el momento en el que el elefante chillaba. Sin embargo, fue casi imposible luchar por sí misma contra la tortura hacia estos animales, así que decidió fundar un parque para elefantes. Con la ayuda de la organización Green Tours, el proyecto se hizo realidad en 1996.

 

Facebook / Elephant Nature Park

Ubicado en el norte de Tailandia, el Elephant Nature Park es mucho más que un centro de rescate para elefantes maltratados. Las personas encargadas han conservado el lugar lo más salvaje posible, de manera que lo animales tienen mucho espacio para moverse y algo de privacidad. No verás a nadie montado en sus lomos, tampoco ofrecen ningún espectáculo ni ninguna clase de truco. El Elephant Nature Park tiene como prioridad preservar el bienestar de sus huéspedes. Los turistas pueden comprar un recorrido por el parque, y el dinero recolectado de las entradas se invierte en el mantenimiento del lugar. 

Facebook / Elephant Nature Park

Los elefantes han experimentado muchas atrocidades antes de llegar a este santuario: el maltrato les ha dejado profundas heridas físicas y psicológicas. "El 85 por ciento de los elefantes llega a este refugio con problemas mentales. Algunos de ellos tienen la mirada perdida, como zombis. Están traumatizados por el trabajo, discapacitados, heridos, ciegos o tullidos, pero lo peor son los daños psicológicos. Muchos de ellos permanecen en un estado pasivo; otros solo caminan en círculo. Chillan y huyen cuando ven otros elefantes", relata Lek.

A pesar de las dificultades, Lek ha encontrado una forma de comunicarse con los elefantes y apaciguar sus almas contrariadas. Con su reconfortante presencia, intuición y suaves canciones, se las ha arreglado para ganarse el corazón de estos animales. 

Facebook / Elephant Nature Park

Henrik Enevoldsen, un viejo partidario de este santuario describe el efecto que tiene Lek sobre los animales de la siguiente forma: "Cuando ella habla con los elefantes, estos no quieren que se marche. Siempre buscan la forma de estar cerca de ella. A menudo, no podemos pasear con Lek por el campo porque los elefantes vienen enseguida a buscarla".

Facebook / Elephant Nature Park

Si bien los elefantes han tenido que soportar maltratos físicos y psicológicos en el pasado, ahora llevan una vida completamente distinta en este santuario. Mira el sueño de Lek hecho realidad en este vídeo (en inglés)...

El trabajo de Lek merece todo nuestro reconocimiento. Ha luchado durante años sin descanso para prevenir que estos pobres elefantes sean torturados. Ojalá que los encargados del Elephant Nature Park logren acabar con una buena parte de estos espantosos actos contra estas criaturas.

Créditos:

ELITEREADERS, Broadly

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