Azafata estaba al borde de la muerte cuando una piloto le donó su órgano

Hace cuatro años la piloto de aviones de Alaska Airlines Jodi Harskamp sufrió un terrible incendio en su casa, que la dejó literalmente sin nada de un día para otro. Además, la mujer acababa de tener un hijo, lo que por supuesto complicaba mucho más la situación.

Facebook/Jodi Harskamp

Pero entonces los compañeros de trabajo de Jodi demostraron que una relación de trabajo no tiene por qué quedarse ahí, porque todos ofrecieron a su compañera consuelo y comida. Entre ellos estaba Jenny Stansel, una azafata de su línea aérea, que le llevó a la piloto una bandeja de lasaña al día siguiente de la tragedia. Jenny hizo todo lo posible para ayudar a Jodi en esos duros momentos. 

Facebook/Jenny Stansel

Entonces resultó que las dos mujeres empezaron a coincidir en vuelos y Jodi se enteró de la verdadera historia de Jenny, que no había contado a nadie. La azafata de 38 años llevaba 15 luchando contra una enfermedad renal crónica y en marzo de 2015 los médicos le anunciaron que necesitaba con urgencia un trasplante de riñón o moriría. Cuando Jenny pidió ayuda a sus compañeros de trabajo, que no tenían ni idea de que la mujer llevaba años luchando contra la enfermedad, Jodi no lo dudó un segundo y se hizo las pruebas para ver si era compatible. 

Facebook/Jenny Stansel

Mientras tanto, la emergencia de la situación hizo que Jenny fuese puesta en diálisis: sus riñones funcionaban a solo un 6% de su capacidad, por lo que el trasplante tenía que realizarse lo antes posible. ¡Y finalmente los resultados de los tests fueron positivos! Las dos amigas, que pronto estarían unidas para siempre por un lazo invisible, se trasladaron de su residencia en Anchorage, Alaska, a Seattle para someterse a la operación. La azafata estaba exultante de felicidad. "Desde el primer momento sentí que iba a ser mi donante y ella sintió lo mismo. Ella me dijo bromeando: 'Voy a servirte mi riñón en un cubo con hielo en el carrito de las bebidas'". 

Facebook/Jenny Stansel

Por su parte, Jodi declaró: "Siempre digo que voy a perder un riñón, pero ella va a vivir. Es un intercambio bastante justo y el dolor es temporal". Pese al importante riesgo que supone para la salud, Jodi decidió que el sacrificio valía la pena. ¡Y el 13 de marzo la operación tuvo lugar con éxito! Las dos mujeres están tan felices como cabe esperar y a Jenny le espera una nueva vida, lejos de las diálisis. Esta historia es la prueba de que la amistad va más allá de las relaciones laborales y que hay buenos corazones a la vuelta de la esquina. ¡Ojalá todo el mundo fuera como esta mujer! 

Facebook/Jenny Stansel

Comentarios

Más de Nolocreo