Una madre se quema gravemente al rescatar a los niños y se casa con el padre

Cuando Angel Fiorini, de 33 años, se fue a la cama el 28 de octubre de 2016 no tenía idea de que en las próximas horas su vida cambiaría para siempre.

En el medio de la noche, esta mujer de Newman Lake, Washington, despertó de repente de un sueño profundo debido a una grave falta de oxígeno. Inmediatamente supo que algo andaba mal, ya que olía mucho a humo. Saltó de la cama y corrió hacia la puerta del dormitorio. Cuando la abrió, se dio cuenta de que su casa estaba ardiendo: "Hacía mucho calor, a pesar de que el fuego todavía estaba en el otro lado de la casa. Tenía que salir de inmediato".

Aaron, su novio desde hacía muchos años, tuvo que trabajar esa noche y estaba fuera de peligro. Pero Angel no estaba sola en la casa, porque sus tres hijos dormían profunda y serenamente en otras dos habitaciones.

De inmediato, la joven madre entró corriendo a la habitación de sus dos hijos más pequeños, Rosalie (2 años) y Vinnie (4). Tomó a cada niño en un brazo y los sacó de la casa lo más rápido que pudo. Cuando dejó a los dos a una distancia segura y miró hacia atrás, casi se desmaya al ver que toda la casa estaba en llamas.

"En ese momento el humo ya era tan espeso y el fuego se había extendido tan rápido que no tenía ni idea de cómo entrar de nuevo a la casa para recoger a mi hija mayor. Pero no podía quedarme de brazos cruzados y ver cómo mi hija ardía. No había nadie a quien llamar para pedirle ayuda, y sabía que era la única persona que podía hacer algo. Esperar no era una opción".

Para salvar a su hija Gianna (8), Angel volvió corriendo a la casa a pesar del peligro mortal y se sumergió en el humo y las llamas: "Debido al calor y al humo, no pude abrir los ojos, así que me deslicé pecho tierra como un soldado". La joven se arrastró por su casa con un calor abrasador y un humo espeso y penetrante; solo podía orientarse tocando puertas, paredes y muebles.

Finalmente, encontró el dormitorio de su hija, la protegió con su propio cuerpo y la sacó de la habitación a rastras. Atravesaron un infierno juntas y, justo antes de que ambas atravesaran la puerta principal, Angel sintió que las llamas llegaban a sus extremidades; sintió que su piel se derritió, literalmente. Casi inconsciente del dolor, Angel se las arregló en el último momento para reunir todas sus fuerzas y empujar a su hija los últimos metros hacia la puerta. Después de cruzarla, perdió el conocimiento.  

Mientras tanto, algunas personas llegaron al lugar y apartaron a Angel y Gianna de la casa en llamas. Momentos después, la joven madre recuperó la conciencia y comenzó a darse cuenta de lo que había sucedido: "Gianna y yo teníamos la piel quemada colgando de nuestros brazos y manos".

Angel y Gianna fueron trasladadas de inmediato al hospital. Ambas presentaban quemaduras severas. Debido a que Angel protegió a su hija de un daño mayor con su propio cuerpo, sufrió quemaduras de tercer grado en casi la mitad de su cuerpo, lo que le causó un dolor inimaginable.

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"Recuerdo haberme despertado muy enojada porque no podía mover los brazos ni hablar. Recuerdo que trataba de decirles a las personas que estaban conmigo que me liberaran los brazos y que me dieran algo de beber. ¡Pero no pude decir nada, solamente un 'Argh!'".

Como si esos terribles tormentos no fueran suficientes. Angel también tuvo una neumonía que culminó en una embolia pulmonar que casi acaba con su vida, pero también sobrevivió a ese obstáculo. Luego tuvo que someterse a numerosos injertos cutáneos para reconstruir la piel quemada de la mejor manera posible.

Después de cinco largas semanas, Angel finalmente pudo dejar el hospital y regresar a casa con su familia; a Gianna, en cambio, la dieron de alta dos semanas antes porque sus quemaduras eran menos extensas y más fáciles de tratar. En los meses siguientes, Angel tuvo que depender de la ayuda de los demás, ya que sus heridas debían ser atendidas a diario. Su novio, Aaron, lo hizo con mucho gusto, ya que era la única manera que tenía de proteger a Angel.

Aaron abrió los ojos esa horrible noche de octubre: el hecho de que casi perdiera a su novia y a sus tres hijos le hizo darse cuenta de lo valiosa que es la vida. Una vez más, comprobó que amaba a Angel, quien desde el incendio, no solo es su novia, sino también su heroína, ya que sin ella los hijos que tienen en común no estarían vivos. Aaron se enamoró aun más de Angel y, después de 15 años juntos, solo deseaba una cosa: casarse con ella.

En enero del año pasado, Aaron le propuso matrimonio a su amada. En julio, finalmente, sellaron su amor con el vínculo eterno del matrimonio: "Fue una maravillosa sorpresa. Después de todo lo que habíamos pasado, Aaron estaba convencido de que finalmente deberíamos casarnos. Fue un día tan emotivo. No solo celebramos nuestra boda, sino también nuestra supervivencia y la de nuestras hijas ".

Esa fatídica noche de octubre, los Fiorini perdieron su hogar con todas sus pertenencias. Desde entonces, los cinco han recibido el gran apoyo de sus familiares, amigos e incluso de los vecinos: un coche caravana alquilado les ha servido como hogar temporal. Algunas empresas de la zona han reunido dinero para comprarle un nuevo coche a la familia. Además, abrieron una cuenta de donaciones para ayudar a la familia Fiorini a reconstruir su vida y recuperar su independencia.

Seguramente, ni Angel ni su familia podrán olvidar lo que pasó el 28 de octubre de 2016. Pero en lugar de atormentarse con el pasado, han decidido celebrar la vida y disfrutar al máximo el tiempo que pasen juntos.

Créditos:

People

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